M.H. EN EL RINCÓN OLVIDADO DE UN PARQUE---(del poemario Los Umbrales y el Tanka Sordo)
a Miguel Hernández
M.H. EN EL RINCÓN OLVIDADO DE UN PARQUE
En el rincón olvidado de un parque
miras al mundo que te ignora
en la implacable permanencia,
secuencia de los días.
Dos miradas dialécticas
que se soportan
en el «mientras tanto»,
disfraz de «lo real».
Casi no se nota tu deseo,
entre el alba maquillada de canas
y el valiente, el mismo pájaro
que se baña en esa mañana
de todos los eneros.
Quieres, sin cambiar tu decisión,
como las estatuas precisas,
que se escuchen a los perros,
esclavos encadenados de nuestro tiempo,
a los niños, obreros sin manifiesto
cuya plusvalía es: lo que les falta por vivir.
A la señora que canta desde aquel balcón
y tras el canto ¿Acaso la imposibilidad
de vencer la negación de luchar?
¿A qué otro mundo irías?
Las plantas,
cuantas veces murmuraste:
«Son los verdaderos dioses».
Mira al mundo que te ignora.
Sabes que el poeta no es aquel
mecenas que rescata las palabras
para luego pulirlas del estiércol, lo cotidiano,
poeta es el mendigo que hunde
hasta la asfixia cada letra,
quien destituye el cargo
de la frase sobre cada ser del mundo,
es, resumiendo, quien conspira por la caída de los juicios.
En la artesanía de versos,
que se lanzará por la borda del «Nunca Más»,
miras el mundo que te ignora…
hasta ese día
en el que siempre se está doblando la esquina,
que por misteriosa pereza
se posterga en la esperanza.
No entienden
por qué ves al mundo
desde tu lecho de perpetua incomodidad.
Jorge Gabriel M. Vera

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