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Mostrando entradas de mayo, 2022

Un antisoneto por Dios---(Poesía)---Autor: Jorge Gabriel M. Vera---(Cuba)

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Adán bajo un árbol de violetas de Pedro Pablo Oliva Un antisoneto por Dios Dios dormido, dios de atrezo, dios sin meta: toda piel se muda en cada gozo intenso; llora el rostro ambiguo pero llora incienso, haz que plazca solo en verso algún poeta.  Troca el ser ajado en sí, voraz de treta; dios pincel que portas varas, riza lienzo. Sordo a excusas, cosmos seco de astro claro,  para echar la paz del manto como un muro; sed de luces sueltas, cera que arde en faro.  Dios guadaña de ara rota, pesa el mar. Borde y tiempo, pacto impar sin orbe puro; clavo, cruz y perno, dios en su hoyo raro...  ora corta lunas, ora cesa dar: ese dios que va en los sueños sale caro.                           Jorge Gabriel M. Vera Los oníricos arcano (Poesía y relatos) ---Jorge Gabriel M. Vera---Amazon, tapa blanda, enlace de venta---(&&&&) Los autores que deseen publicar en  Omega   Poética  blog ...

La caída es lo oculto---(Relato)---Autor: Jorge Gabriel M. Vera---(Cuba)---(Relato publicado en Los oníricos arcanos. Poesía y relatos) ---Enlace de venta.

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Adán y Eva de Pedro Pablo Oliva La caída es lo oculto   Él y la tarde intercambian sus ritos. Va solo por el bosque hasta donde llegan los árboles. La llanura se abre con la timidez del sol. Espera un tiempo que ya pasó. El otro está allí, aguardándole; le revisa cada estancia de su piel. Los cuerpos, en la llanura, van tejiendo un enigma. La tarde se estira, se deshace. Han terminado. Se bañan en el río.  El otro mira la desnudez del hombre. Se despide mientras se deforma en luz. Ahora está distante, fugándose luminoso entre la ribera y las aguas que dibujan el valle. El río le devuelve su reflejo, confuso en las pudorosas aguas. La tarde se entierra en la noche y el Edén queda expuesto a las estrellas. Eva ve junto a las corrientes del gran río esa esfera de luz que se detiene, se transforma en culebra y se desliza hacia la maleza. Y se queda allí pensando en esa bola de luz. Un rato después siente una caricia desde el cuello hasta sus hombros, se da la vuelta y dice...

Velo---(Relato)---Autora: María Alejandra Santovenia Sardón---(Cuba)

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  Skin de Rosanna Jones Velo   “Quítate la máscara”, era lo único que escu chaba en los rincones, en los susurros. “Quítate la máscara”, era la sola frase que formaban todas las letras, la sola frase que veía en los letreros, la sola frase que encontraba escrita en los espejos con lápiz labial, la sola frase que vomitaban los libros en cada oración. Ella decidió obedecer el mandato. Sola. Tomó una cuchilla. No hubo temblores cuando el filo penetró en el tejido, cuando una gota de sangre corrió por el medio de su frente, cuando una línea se dibujó alrededor de la circunferencia de su rostro. Enterró sus uñas en la carne. Dientes apretados. Ojos abiertos. Respiración agitada. La piel se desgarró poco a poco. Se separó del músculo, del hueso, de la sangre. Sus dedos disfrutaron de la textura viscosa de su piel. Miró hacia arriba. A su imagen en el espejo, a su verdadero rostro. “Quítate la máscara”, dijo con ironía. “Quítate la mascara”, repitió y su risa fue ta...

Lamia---(Relato)---Autora: Laura Trujillo---(Cuba)

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  La venganza de natura de Adorian Z Lamia “¡Detente, por favor!”, creí gritar. Si de mi boca salieron los sonidos o no, no recuerdo. Desde tu lugar junto a mi vientre hinchado, moviste la cabeza despacio y la imagen fue tan aterradora que deseé desaparecer. Tus ojos, dos cuencas vacías, no eran capaces de ver mis facciones de horror mientras succionabas la sangre de mi bebé. El dolor era terrible y ya no distinguía su procedencia. Mi vista indicaba que mi panza era la culpable de los flechazos de agonía que me agujereaban el sentido; sin embargo, cada gramo de mi cuerpo parecía expedir magnitudes inmensas de sufrimiento. Hubo un segundo en que levantaste la cabeza y pensé que todo habría terminado. Vi tu boca ensangrentada, tus colmillos afilados de serpiente que ocupaban el lugar de los incisivos. Si hubiera tenido fuerzas, habría corrido despavorida. Entonces clavaste de nuevo tus fauces en mi vientre. Cuando estuviste satisfecha te apartaste de mí. Te quedaste quieta ...