DESTACADAS

Koyep de Kaltashch-ekva - (Poesía decolonial) - Jorge Gabriel Menéndez Vera - poeta cubano

Imagen
Koyep de Kaltashch-ekva Koyep que tum que suena que tum. En Manpupuner el mansi siente que Ekva lo siembra, lo traza y le toca la vida. Sabe que en Yalping-Ner tras la muerte se hunde en cada parte de todo. Koyep que tum que llama que tum. Kaltashch-ekva dice en Manpupuner: «Soy la que despierta, da luz y crea, como un cisne, siete gigantes sobre mi espalda nacidos de siete sueños, en siete cunas que se mecen bajo el cielo ignorado del atardecer». Koyep que tum que arde que tum. La mano se acerca desde el cosmos a la hoguera, con una espiral de hilos que forjan el alma de un niño. Koyep que tum que mira que tum. Kaltashch-ekva, ante el ojo de Manpupuner, descuelga sus alas e inicia uno de sus infinitos vuelos: el que llevará los óvalos, los dejará caer para estallar en grietas, raíces que ascenderán hasta los pétalos, hasta el polen de la noche. Koyep que tum que oye que tum. Su voz, en los bordes del silencio, coincide con todos los sonidos. Koyep que tum que vuelve que tum. El...

KARAKÓRUM - (Poesía decolonial) - Jorge Gabriel Menéndez Vera - poeta cubano















 KARAKÓRUM


El ancestro está en la raíz

y el filo de Laila pretende herir la eternidad

en la blancura del vacío frente al ojo,

hacia la noche que aspiran los dioses,

que no superan el enigma de las hebras

que nacen encendidas con el secreto.

No lo pueden contar.

La existencia parece una congoja

cuando el polvo luminoso desciende.

El ancestro está como un sello en lo profundo del tiempo,

un océano que nadie puede olvidar,

olvido que no soporta ignorar lo que sostiene

cuando siempre está sostenido.

La esfera parece cerrada.

¿Dónde están las bisagras…?

¿Aguardan abrir el infinito?

Ondean el espejo, una puerta, un colador al eje sempiterno.

Y los ancestros habitan en el viaje delante de cada estrella

tocada por Laila,

en el verde boreal,

sobre náufrago isósceles.


Mañana despertarán los difuntos.




   Jorge Gabriel M. Vera














   






















Comentarios

  1. Como parte de un momento en que el poeta parece inspirado por accidentes geográficos connotados, aparece “Karakórum”; es parte del resultado de un proceso reciente de búsqueda de una identidad que percibe amenazada: así que… que mejor solución que zambullirse en su propio interior y buscar en él, ese núcleo constantemente sospechado —y encontrado por algunos— para volver a solidificar alrededor de él nuestra estructura.
    Y el complejo montañoso “Karakórum” con uno de sus picos “Laila” es el símil perfecto para ello:

    …y el filo de Laila pretende herir la eternidad

    Aparece este verso como una lanza precipitada al vacío con la fuerza de quien pretende hurgar en lo eterno. Pero nuestra propia fuerza por sí sola no es suficiente, se percata el poeta de que debemos acudir a lo que nos precede, a nuestro ascendiente, a nuestro areté dirían los griegos homéricos; a ese núcleo antes mencionado que se imagina como una zona en la base de la montaña:

    El ancestro está en la raíz…

    P.D.: Quizá en lo adelante tengamos un poema inspirado en alguna sima del mar. Ya veremos.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

SHAMANKA (Удаган) - (Poesía decolonial) - Jorge Gabriel Menéndez Vera - poeta cubano

Taklamakám - (Poesía decolonial) - Jorge Gabriel Menéndez Vera - poeta cubano

DAMAVAND (دماوند) - (Poesía decolonial) - Jorge Gabriel Menéndez Vera - poeta cubano