Taklamakám - Jorge Gabriel Menéndez Vera - poeta cubano

 






Taklamakám


en el absoluto

 parecido al equilibrio cósmico está la asimetría


en la asimetría hay pequeños que suenan gigantes

y hay gigantes 

que se vuelven pequeños

la muerte es un recodo 

de la vida



Taklamakám


los viajes se dilatan

bajo el sol

y la tarde nace 

para matar el olvido 

sobre el horizonte



Taklamakám


en ti no existe el regreso

tu extremidad

cuando la noche puebla

las constelaciones 

hurde las huellas del sueño


Taklamakám


eres como una flecha 

que surcará la eternidad 

en cualquier instante 

de la ira del tiempo

así 

¿quién tiene el poder sobre el nombre?

¿quién nombra grande 

sin obtener consentimiento 

de sangre ajena del pequeño

o quién nombra pequeño dando el sentido más grande?

el cosmos es una seda 

una ruta que quieren romper



Taklamakám


contienes una apariencia 

de extinción

en verdad eres un espejo

un hilo que zigzaguea 

el laberinto de los muertos

una soga atando el infinito

hacia los bordes en expansión mientras se cierra el abismo



Taklamakám


en el nudo interminable 

de tu centro 

hay más de lo que existe

pero menos 

mucho menos 

que la mirada de un niño



   Jorge Gabriel M. Vera














   






















Comentarios

  1. Takamaklán: la referencia a un inmenso desierto en China, es aprovechada por el poeta para señalar otras inmensidades y situaciones que son expresión del dualismo propio de la realidad. Él ansía abarcar mucho en poco —es también el intento de la Poesía— y reflexiona a través de imágenes y metáforas sobre la realidad, sobre lo que acontece que inevitablemente es un resultado de lo histórico y lo circunstancial; como consecuencia, aparecen sutiles referencias a hechos y procesos como la Ruta de la seda. En este punto el poema se torna dialéctico, porque la dialéctica es algo que se da en nuestra mente cuando observa el dualismo antes mencionado, por lo tanto, depende también de la percepción. “…la muerte es un recodo/ de la vida”, exclama desesperadamente —y sabiamente— el poeta y, concluye percibiendo que la inmensidad de la mirada de un niño, es aún mayor que la del propio Takamaklán.

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    1. Gracias, Boris por tus comentarios críticos. He estado pensando sobre ciertas influencias, ya que otro amigo en común me lo preguntó. Te diría que es poesía metafísica contemporánea, quizás neosimbolismo con ecos de tradición mística secularizada, pero sobre todo busqué hablar desde una mirada decolonial y periférica, si bien no es un poema de militancia política directa, implícitamente contiene un cuestionamiento de los centros de poder clasificatorios desde donde se han impuesto una mirada única occidental sobre el cosmos. He descubierto que no escribo, es decir, mi poesía es oral, es una canto a la oralidad, me subordino al habla, tal vez no a un habla cotidiana, pero sí a un habla reflexiva.

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