SOLILOQUIO EN UN VALLE--(Poesía)---(Poemario Anti_Nocturnos del Caribe)---Jorge Gabriel M. Vera
Ábrete a manchar el pasto con el cuerpo del invierno...
Ábrete puesto con el uniforme de los días.
Marcha las sinfonías que no tienen regreso...
Eres el loco cuya cordura incapacita el hilar de tus miembros...
No, no, no
Cuantas veces
te han sellado lo que te daba el cielo. Sin ser un
(yo) impotente del (tú)
mas sin la sonoridad del tercer, el infame.
El escudriñar de la cábala,
rendijas y dinteles del sueño,
una caricia de luz.
Cada
número obra librando batallas celestes.
Antaño fueron filosofías,
ahora líneas incotejadas,
perdidas en la
posibilidad de ser escritas
y alejadas de la bienaventuranza,
el silencio
que sucede.
Los salvadores,
aquellos que se guardaron para sí
lo que debía ser escrito, rescatándonos
de los ineludibles e ignorantes sabios intérpretes.
Extensa la
piedra, sobre ella el ala del día
cociendo los cuerpos de una siembra.
¿Qué es remanso en el país de la herida?
¿Qué saltos inversos rescatan al muerto
del río y del sueño, del ayer que se apura
en la multitud de las fuentes?
Hosanna, Hosanna en las llanuras,
en la fosa, Hosanna
en los huesos,
Hosanna en el fondo cagado de miedo,
Hosanna la entropía, que nada regrese
al
instante.
Hosanna
Hosanna
Hosanna
Un discípulo, un Cristo, un beso,
la Cruz y los tres días.
¿Quién se ha levantado por nosotros?
¿Acaso se fue antes cuando seguíamos durmiendo mares de ciego?
La ley debe morir en un valle,
sepultada de colores, bajo un carnaval de imparables e insomnes
desconocidos que bailan.
Costas de nubes pero, rientes, anónimos, perdidos en la
manigua sin retorno.
para que una tocada de pecho trine en barricadas.
Aves de crepúsculos felices
danzan la parte aplastada.

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