Habemus Diáspora. Respuesta a Felipe Lázaro---(Artículo)---Autor: Jorge Gabriel M. Vera---(Cuba)



HABEMUS DIÁSPORA

 


 

¡Sólo las flores del paterno prado

Tienen olor! ¡Sólo las seibas patrias

Del sol amparan!!


José Martí


 


Si deshecha en menudos pedazos

llega a ser mi bandera algún día...

¡nuestros muertos alzando los brazos

la sabrán defender todavía! 

!

Bonifacio Byrne


 


Llega tarde mi réplica pero llega. Como se suele decir “más vale tarde que nunca”. En parte debo mi retraso, y no quiero justificarme, al hecho de haberme enterado meses después de esta, en mi opinión, desafortunada publicación traída de la mano del señor Felipe Lázaro, el cual me ha incluido en una lista de poetas “exiliados en España”. No puedo asegurar que me haya consultado ni lo contrario, quizás sí o talvez no; es que apenas leo el uno porciento de los correos que aterrizan en mi bandeja de entrada. 

Al grano, este artículo del señor Felipe Lázaro, Poetas cubanos exiliados en España (1959-2022) lo encontré en la revista digital Deinos Poesía, aunque previamente había sido publicado en el blog de la Academia de la Historia de Cuba en el Exilio. La pretensión del escrito   va muy lejos en su juicio; según el señor Felipe Lázaro soy parte de un exilio provocado por un destierro, pero no solo yo y otros poetas, sino todos los cubanos que han emigrado después del año 1959. Dicho esto, creo que no haga falta aclarar la motivación inicial de mi respuesta, sí, inicial, hay otras. 

La totalidad del escrito está en las antípodas de lo que pienso, pero únicamente ejemplificaré mi desacuerdo tomando de ejemplo algunas de las ideas que se plantean en el texto. Necesito dejar bien claro que se trata de una arbitraria clasificación, en la que tantas personas han quedado capturadas, expropiadas de sus más íntimas y sociales razones por las cuales decidieron emigrar.

Si bien es cierto que hace un tiempo contacté con la Editorial Betania, he de aclarar el contexto y la circunstancia de ese acercamiento. Ante todo, llevo escribiendo poesía hace más de veinte años, lo que indica que tengo textos de la primera década del siglo XXI. Como todo en la vida, uno va siendo a cada paso el que debe o puede ser, incluso, el que no debió pero que sin embargo y a pesar de los pesares fue, es la potencia vivencial de nuestra existencia. 

En el año 2014 creé un blog llamado Ágora y Omega, hoy Omega Poética. Recuerdo haber publicado un artículo en esa época y nada más. A decir verdad, abandoné el sitio. Fue entonces, en tiempos de cuarentena (agosto de 2020) que retomé el blog. Comencé a subir un conjunto de poemas que había escrito a lo largo de veinte años. Quise ver realizado mi sueño, y creo que es el sueño de todo aquel que de manera sistemática escribe, sacar a la luz los textos engavetados. 

Haciendo un sorteo a ciegas en el mundo editorial, donde la negativa se convierte en la norma, especifiqué mi búsqueda, es decir, en mi ímpetu de hallar un perfil adecuado para la temática y locus de mis textos encontré a Betania, que aceptó, sin peros, realizar la recopilación. Mis poemas salieron a la superficie, quedaron compendiados, no todos, solo un grupo de aquellos que pude conservar y no perdí en mis distintas contingencias personales.

Debe quedar claro: el señor Felipe Lázaro en Betania no me ofreció un contrato editorial de publicación tradicional ni siquiera de coedición, no, me vi, desde mi inexperiencia en este mundo, frente a una autopublicación. ¿Qué quiere decir esto, para los que no sepan de qué estoy hablando? Se trata de asumir, por parte del autor, todo el coste del proceso editorial. Créanme, bien caro que salió el poemario, el sueño. En un principio se trató de 600 € por el e-book, como pone en el contrato y luego otro 600 por 100 ejemplares impresos. La mayoría hoy se añejan en mi casa, excepto los que he regalado. En Amazon no llegan a diez las ventas, comprados por amistades y conocidos. Finalmente terminé liquidando, entre el e-book y los de tapa blanda, 1000 €, o sea, que se me hizo un descuento de 200 €. Por parte de Betania no he recibido ni un solo centavo; siendo sincero, desconozco si la editorial les ha dado salida. Despejando cualquier confusión, jamás he tenido la intención de cobrar por el poemario. La única razón por la que cuento esto es para que se conozca que los poemas reflejados en esa recopilación no han sido encargados, y menos instrumentalizados por mi parte en busca de otro fin que no fuera verter momentos de mi subjetividad a través de un diluvio de hipérboles. 

Esta ha sido la historia y el derrotero de Anti Nocturnos del Caribe. Los poemas de esa compilación son parte de lo que fui y no seré más, como menciono en una reseña. ¿Por qué los publicaste? Se me podrá reclamar con toda legitimidad, es cierto, y quizás por eso no debí haberlo hecho, aunque ocultar lo que uno fue es labrarse una cosecha de vergüenza en ese acto de lo inasumible. Lo hecho, hecho está, ese fui yo, un yo del cual me distancio pero asumo. 

Aclarado este punto, desde mi criterio actual, doy comienzo a mi exposición:

Estimo conveniente señalar algunos de los rasgos que componen a aquellos conceptos que se utilizaron en la publicación. Primero el término éxodo. Si bien se toma en El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española como: “… emigración forzosa de un pueblo o de una muchedumbre de personas”, cabe precisar que los casos, no solo originarios, también otros a lo largo de la historia,  muestran un mayor grado de ajuste con el primer elemento predicado en esa vaga definición “emigración forzosa de un pueblo”, el éxodo israelita del Egipto faraónico es el ejemplo en cualquier visualización que el discurso histórico y hegemónico presenta. 

Ahondando más en este aspecto encontramos la palabra forzosa, la cual en ocasiones hace las veces de conector, en una especie de sinonimia, con destierro, aunque el destierro es más radical y profundo, pero más adelante retomaré esta cuestión. Es cierto que han emigrado tantísimos cubanos de su tierra natal, nadie podría negar ese fenómeno, ahora… aquí nos topamos ante una encrucijada: ¿seguir siendo honestos o elegir el sendero de la manipulación que se vincula con la matriz de opinión generada para adjuntarla como criterio en este asunto? 

En cuestiones de estadísticas poblacionales muchos se basan en el saldo migratorio o migración neta, en mi opinión hacer uso de esas cifras es gestar un golpe bajo, a nadie le es ajeno el hecho de que el número que comporta esta fórmula será siempre ventajoso en los países centrales. Según clasificaciones de los estudios de sistema mundo o teorías de la dependencia, el proceso de extracción de riquezas va desde la periferia al centro, o sea, del sur global al norte transnacional por medio de mecanismo que afianzan el intercambio desigual prexistente. Es de lógica elemental que los grandes bloques migratorios tendrán idéntica vectorialidad que el destino de los grandes capitales, porque esto indica quien se enriquece y quien se empobrece a causa de la estructura establecida, que impone una la división internacional del trabajo (apropiación global de plusvalía) funcional al orden económico financiero imperante en el planeta.

Seleccionando el periodo prerrevolucionario, o sea, anterior a 1959, constatamos también que los flujos migratorios son importantes. Un simple bosquejo en las estadísticas oficiales que ofrece el United Stated Departament of Homeland Security, nos ubica. De 1850 a 1900 en Cuba se dio una emigración a los Estados Unidos de un total de 55 928 personas de un censo de 1,6 millones, lo cual constituye un aproximado de 3,5 porciento de ese total, el más alto de la región, por encima de México 0,8, América Central 0,8 y América del Sur 0.03, teniendo en cuenta que Cuba siempre ha contado con una población inferior respecto a estos bloques mencionados. Los datos nos pueden informar de un comportamiento importante en la emigración cubana y los lazos que se fueron estableciendo, sobre todo, con el sur de La Florida. Esto es en tiempos de la colonia. Luego encontramos un vacío de cifras en DHS acerca de las dos primeras décadas del siglo XX, y nos vemos obligados a saltar a las fechas 1920 a 1959 y nos encontramos con un 2,1, comparado con un 3,1 de México y 0,9 América Central y 0,1, América del Sur. 

Así, en el periodo revolucionario desde 1959 a 2019, vemos que el porciento es cercano a 2,4. Si verificamos la media histórica de la región, 2,5, nos veremos obligados a concluir que la emigración en Cuba después de la Revolución es inferior, y si tomamos la media histórica cubana es de 2,6, siendo la etapa de la colonia, al menos los últimos  cincuenta años, de 3,5, la seudorepublica 2,1, sin contar las dos primeras décadas, el 2,4 después del 59 no resulta anormal. Al mirar estos simples números, constatables en DHS, vemos una estabilidad en el flujo migratorio cubano, un poco mas alto que la media histórica regional, pero no anormal si nos referimos al patrón que sigue este fenómeno. No he querido hablar de República Dominicana, Haití, ni Jamaica, que han comportado índices muchísimos mas elevado, rompiendo cualquier gráfica de ritmos que traten la emigración, un ejemplo escandaloso del que pocos se hacen eco es del porciento 9,3 de Jamaica en la década del ochenta, no siendo las siguientes menos brutales, por lo que afirmar que éxodo es lo que ha acontecido en la etapa revolucionaria es de un sesgo y de una parcialidad que raya, como poco, en lo vil. 

Es imprescindible tener en cuenta que la población cubana aumentó de manera considerable posterior al 1ro de enero de 1959, (CIFRAS). Como se puede apreciar, la densidad de la población que emigró hacia EUA en las décadas posteriores a esa fecha no ha sido significativamente distinta a la que realizó el mismo periplo en el pasado. En segundo lugar, los países de la región presentan, incluso, números superiores (CIFRAS) . Hablo de países de la región, (dado que toda comparación del objeto en cuestión ha de ser con un objeto de similar magnitud), esto lo aclaro porque existe un vició muy oportuno a la hora de hablar de Cuba como si fuese un ente metafísico en un mundo platónico-pitagórico o como si se tratara del reloj inmóvil de Aristóteles o el Ipsum esse subsistens (El ser que subsiste por sí mismo) de Santo Tomás de Aquino, el cual no es efecto de causas externas más que de sí mismo (Causa sui). Como si todo lo que aconteciera en Cuba no estuviera relacionado con nada más que consigo misma. Este es el grado sumo en el que pretende demonizar a la Isla, incurriendo en una especie de zoroastrismo maniqueo, que en la pretensión de fotografiarla como un infierno, le otorgan poderes sobrenaturales. 

Como toda caza de brujas, esta comienza con un relato de miedo ante un peligro inexistente, basado en un prejuicio mítico,  y termina con el holocausto de cuerpos en la hoguera. Esta es la iteración macabra que acontece en las diversas inquisiciones: Salem, exterminio de los pueblos originarios, colonialismo, Auschwitz, Palestina y los demás hechos que se despliegan en el rollo hasta el indescifrable agobio. De igual manera la implacable política norteamericana teje tramas similares sobre Cuba. Pasa que los condenados a la pira de la historia han sido los inocentes, así lo demuestra ese fantasma de la justicia que recorre el tiempo y persiste en absolverles ante los justos. Siempre, siempre los narradores que hablan de vampiros, brujas y hombres lobos, son comerciantes de cruces, de fuego, de plata; los que llevan el verdadero horror en la molienda.

Destierro, es una expulsión de la tierra natal, pero una expulsión aplicada por ley, un ejemplo claro en nuestra historia es lo que sucedió con Martí después de salir de Las Canteras de San Lázaro por una conmutación de esa pena a cambio de una deportación. La Metrópolis española deportaba con mucha facilidad, lo vimos también en los casos de Mendive o el propio Heredia. 

El hecho de estar en desacuerdo con un proyecto, sea de la naturaleza que sea, político, social o empresarial, y abandonarlo, no significa que me hayan expulsado del mismo, he sido yo quien ha tomado la decisión de partir. ¿Se le podría decir a un adolescente que se va de casa, que ha sido abandonado? Incluso, en una pareja cuando uno de los dos rompe y se va, ¿existe una expulsión? Verdad que no, bueno, en ese sentido, ¿por qué el que decide irse de Cuba es un desterrado? Por supuesto que toda respuesta es negativa, excepto con la emigración después del 59 según ciertas clasificaciones arbitrarias de la matriz de opinión que he venido mencionando, aquella que pretende oscurecer todo lo acontecido en la Isla después de esa fecha.

Lo que sí podemos asegurar es que ha habido una emigración con motivaciones múltiples, fuertemente incentivada por diversas políticas, entre las cuales se encuentra la Ley de Ajuste Cubano que es responsable de miles de muertos en distintas travesías. Afirmo su culpa por otorgar garantías excepcionales de determinados derechos que facilitan la residencia a los cubanos y que le son vedados al resto de los latinoamericanos. Claro, lo único que no queda garantizado es el periplo de quienes desde La Isla parten en busca de ser beneficiarios de esa ley que yace del otro lado de un mar de azufre. 

Esta emigración irregular es la que se incita cuando se supone que todo legislar deba estar movido por el sentido de justicia y legalidad, es decir que si se pudiera extraer una máxima de imperativo categórico rezaría así: Legisla de tal manera que se arribe a una norma que promueva y motive a la acción legal; esto es, en vez de  encaminar la política en el apoyo a esta ley homicida debería estar orientada a la regularización de la emigración en el cumplimiento de las veinte mil visas anuales supuestamente concedidas o estabilizar los procesos de reunificación familiar.

También podríamos mencionar proyectos de becas para profesionales calificados y otras estrategias que involucran el robo de cerebros. La lista es interminable. En resumen, gran parte de la problemática de la emigración cubana puede ser atribuida a cómo Estados Unidos ha utilizado este fenómeno como un medio para socavar la soberanía del pueblo cubano. Ha instrumentalizado la emigración, asignándole un rol específico con el propósito de lograr sus objetivos.

Hasta este punto, hemos examinado conceptos y algunos ejemplos de políticas migratorias que, en lugar de ser consideradas derechos, se han convertido en armas. Sin embargo, aún no hemos explorado lo siguiente: ¿Cuál es el contexto en el que se enmarca toda esta cuestión relacionada con Cuba? En primer lugar, se inscribe en un conflicto histórico que se remonta al siglo XVIII que ningún historiador serio se atrevería a negar. Es imperativo destacar la doctrina de la "fruta madura", ya en el siglo XIX. Si bien se puede afirmar que en esa época el interés de la nación del norte no se centraba en Cuba, sino más bien en una colonia española, dado que ni siquiera existía la nacionalidad cubana, tampoco se puede negar que esa pretensión desapareciera cuando cambiaron esas condiciones, por tanto: es de suma importancia situar con precisión el germen de tal deseo imperial. Exactamente el 28 de abril de 1823, el entonces Secretario de Estado John Quincy Adams, quien más tarde en 1825 se convertiría en el sexto Presidente de Estados Unidos, introdujo el término del fatalismo geográfico cubano mediante la doctrina de la "Fruta Madura" o "Espera Paciente":

“Así como una fruta separada de su árbol por la fuerza del viento no puede, aunque quiera, dejar de caer en el suelo, así Cuba, una vez separada de España y rota la conexión artificial que la liga con ella, e incapaz de sostenerse por sí sola, tiene que gravitar necesariamente hacia la Unión Norteamericana y hacia ella exclusivamente, mientras que a la Unión misma, en virtud de la propia ley, le será imposible dejar de admitirla en su seno”.

Es imposible no ver en toda relación de Estados Unidos con Cuba esta intención de fondo. A continuación vemos la intrusión norteamericana en la guerra de independencia cubana por una de las causas más dudosas que se hayan esgrimido para intervenir en un conflicto ajeno. Después La ocupación continuada por la Enmienda Platt, La Base Naval de Guantánamo, las dos intervenciones militares a principios del siglo XX. Se suceden gobiernos fachadas, cuya única labor era gestionar el patrimonio norteamericano en La Isla. La pobreza en el país no parece tener solución (hago hincapié en los sector más amplio de la población), todo lo contrario. Señalar que hubo, en cuestiones de salud, políticas de saneamiento es una realidad, pero esto no evitó la grave situación de desnutrición y parasitismo (CIFRAS) infantil; todo esto, sobre todo, en las zonas rurales. En 1952 llega el golpe de estado y con él una tiranía sangrienta que le arrebata veinte mil vidas a los cubanos y empodera a corruptos y mafiosos. El pueblo cubano, que desde su génesis misma como identidad nacional, no ha parado de luchar hace La Revolución, sí, con mayúsculas, ¿cómo no hacerla después de tanto oprobio? Después del triunfo, y habiendo tenido la experiencia de una revolución anterior, cuyos efectos fueron totalmente revertidos, ¿cómo asegúranos que algo así no volviera a sucedernos? Pues la historia que vino a continuación la sabemos.

En este artículo, como tantos otros, insiste en la ilegalidad de las nacionalizaciones. Si bien no habla directamente de la justificación de imponer un Bloqueo a Cuba, no se puede dejar de deducir a partir del enunciado de una supuesta expropiación injusta que la parte expropiada tenga el derecho a responder en consecuencia; arribar a esa conclusión es legitimar al bloqueo como respuesta jurídica. Por eso hay que derribar esa tesis que axiomatiza la no procedencia a expropiar por parte de un estado nacional. Todo aquel que tenga el conocimiento específico, la honestidad intelectual necesaria y la valentía requerida sabe y dice que los procesos de nacionalización bajo un acuerdo, el que lleguen a ajustar las partes acerca de las disposiciones sobre compensación es avalado por el orden jurídico internacional sin que esto limite derecho alguno a la parte expropiante. Por citar una de las resoluciones en las que se basa el derecho a nacionalizar: La Resolución 1803 (XVII) aprobada por La Asamblea General de la ONU, titulada Soberanía permanente sobre los recursos naturales, que establece la competencia exclusiva, para conocer y resolver sobre nacionalizaciones, a los tribunales del estado expropiante. Lo más importante que se ha de aclarar respecto a esta normativa del derecho internacional es que refrenda principios tales como La Igualdad Soberana de los Estados, el derecho de Autodeterminación, La Doctrina del Acto de Estado, etc… todos de naturaleza Ius Cogens, lo cual significa que no admiten exclusión, ni aliteraciones en sus contenidos y que además, por jerarquía, se encuentran en la cima del orden jurídico en relación a las demás normas. Esto conlleva a que será declarado nulo cualquier acto contrario a su disposición. Es de una sacralidad tal que no admite excepción. Incluso, vayamos más atrás en el tiempo, otra resolución que precede a la 1803, me refiero a las siguientes: 626 y 625: la primera en el 7mo Período de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas del año 1952 que, entre otras cosas valida el proceso de nacionalizaciones como tal y también valida la fórmula de pago compensatoria: “… el derecho de los pueblos a disponer libremente de sus riquezas y recursos naturales y a explotarlos libremente dado que es un imprescindible derecho soberano (Derecho de Autodeterminación económica) que responde a los objetivos y principios de la Carta de las Naciones Unidas”. El caso de la resolución especial 625, suscrita el mismo años, trata sobre los derechos a la reforma agraria. Luego de haber expuestos estos derechos sujetos a principios en el orden jurídico internacional queda desarticulada la falaz premisa de una posible e injusta expropiación y la insostenibilidad de una posible razón de ser del Bloqueo desde una perspectiva de causalidad. Además, debemos saber que otros países gestionaron el proceso de nacionalizaciones y las fórmulas de pago compensatoria con Cuba sin problemas. Estados Unidos tomó, como siempre, la decisión unilateral de no aceptar negociación alguna.

Es famosa la formula en política internacional “No injerencia en los asuntos internos de un país por parte de otra nación extranjera”, mucho menos si se trata de una potencia con intereses de dominación regional. No hace falta señalar cual es el país cuyo patrón de relación es la injerencia misma. El Bloqueo, no es simplemente un acto de injerencia o “… un acto de Guerra, en conformidad con la Declaración Relativa al derecho de la guerra marítima y como principio de derecho internacional, adoptada por la Conferencia Naval de Londres de 1909”, es un acto imperialista de agresión a la soberanía de un país, es, incluso, “… una violación masiva, flagrante y sistemática de los derechos humanos de todos las cubanas y cubanos y califica como acto/delito de genocidio según el derecho internacional y por las normas internas de los Estados que son miembros de la Convención de Ginebra para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio (con los incisos b y c del Artículo 2), aprobada por la Asamblea General de Naciones Unidas el 9 de diciembre de 1948 y de la Convención —también de las Naciones Unidas—relativa a la Protección debida a las Personas Civiles en Tiempo de Guerra, del 12 de agosto de 1948, de las cuales es miembro Estados Unidos y también Cuba, por lo que es, incluso, una violación del Derecho Internacional Humanitario, si hubiera un conflicto”. Lo que nos lleva a inferir que el Bloqueo, no solo es injusto, sino que, en el plano de la ética, es inmoral

No seguiré ahondando en todos y cada uno de los planteamientos del artículo de Felipe Lázaro, solo escogí los que me parecían puntuales y funcionales a la siguiente conclusión que es también ya una postura:

No soy un exiliado ni por definición ni por sentimiento, no lo soy señor Felipe Lázaro. ¿En realidad quiere saber usted todo lo que soy a día de hoy? Le diré señor Felipe Lázaro, soy un ciudadano cubano que emigró y, en todo caso, pertenezco a la diáspora, a esa a la que usted se empeña en tildar de exilio. Esa diáspora que usted ha mancillado con sus palabras, cuando ha definido a sus miembros como desterrados; usted sabe que eso es mentira, porque los desterrados no vuelven a su patria, al menos mientras el destierro esté vigente. Y también soy, señor Felipe Lázaro, un cubano que defiende su soberanía, y que está consciente de que la única garantía de su mantención es La Revolución, este es el camino de La Patria, el único que los imperialistas nos han dejado, como dijera Fidel. Así que a partir de ahora absténgase de mencionarme en sus intentos de Edictos contrarrevolucionarios, y no me importa si me descataloga o no de su casa editorial. Entiéndame, señor Felipe Lázaro, y de manera definitiva: Hasta la Victoria Siempre. !Patria o Muerte, Venceremos!


                                    Jorge Gabriel M. Vera

 



Fuentes link: 


López, Javier. Cápsulas (Bloqueo de Estados Unidos a Cuba). Canal de YouTube: Todos x Cuba Soberana.


Web OpenEsdition, Estudios del Caribe. 


(La mayoría de los datos y citas que he utilizado pertenecen al estudio realizado por Javier López, el cual ha expuesto en sus Cápsulas del Bloqueo, y a la Web OpenEdition Journal, Estudios del Caribe.)

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