El ojo de Parménides---(Poema)---Autor: Jorge Gabriel M. Vera, poeta---(Cuba)


Ojo de Dios, de Connor Mathernet


 El ojo de Parménides



Salieron hacia la daga clavada en el horizonte;

no se les cumplió el morir.


Dejaron las heridas en las puertas que dormían;

las pesadillas siguieron asediando.


Fijaron el pacto para adentrarse en el olvido;

las páginas flotaron impunes sobre las aguas.


Abdicaron en la explanada de los imperios;

no hubo concesiones para los puños.


¿Así me quieren convencer de los faroles atardecidos?



Deberían buscarse al pueda viajarles... 


Soy el inamovible.



                                                          Jorge Gabriel M Vera




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Comentarios

  1. Cosa seria mantenerse firme en un mundo y realidad cambiable. Buen poema.

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  2. En "El ojo de Parménides" se nos presenta un Jorge Gabriel de contenido claramente filosófico, expresado en metáforas que van, precisamente, desde la infinitud de lo mutable hasta la inexpugnable solidez de lo permanente -"Fijaron el pacto para adentrarse en el olvido;/ las páginas flotaron impunes sobre las aguas."-, que de hecho fue lo que advirtió Parménides y otros más (Platón,
    Aristóteles) que vinieron luego y poseyeron, además de la suya propia, la mirada del primero en intuir la inmutabilidad en el ser; suceso derivado de su relación -dialéctica podríamos decir- con quien observara el movimiento incesante de las aguas del río del acontecer vital y cotidiano: "Nadie se baña dos veces en un mismo río", diría Heráclito. "Al parecer", imagino respondiendo entre dientes a Parménides y a los poetas, sobre todo los de "médulas que han gloriosamente ardido" en el fuego del Romanticismo; y que bajo ese abrasador destino, hemos podido intuir el Ser, lo inmutable, en el bullicio contingente de las cosas; porque, ¿qué es ser romántico, sino pensar en que detrás de toda esta delirante compulsión -sobre todo la que vivimos actualmente- está el brillo estelar de la Conciencia Cósmica, irradiando y fundamentando nuestra existencia con sus arquetipos sempiternos? Y más aún, podría estar la voz dentro de cada uno de nosotros, del Absoluto Incognoscible, diciéndonos: "Soy el inamovible".

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    1. Boris Montalvo Rencurrell, poeta, filósofo y amigo, en ese orden para ser justo; pues tu intención siempre es noble, la de un auténtico buscador de la verdad (aunque sabemos qué esa pretención es simplemente eso, pretención y nada más, al menos en este cuerpo, al menos en esta vida). Esa nobleza la expresas todo el tiempo, no solo en el contenido, si no en las formas que dibujas a perpetuidad sobre la potencia que precede a tus geometrizaciones. Gracias por esbozar un criterio así sobre mi texto, gracias, gracias, de verdad.

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  3. Fenomenal, llena de interpretaciones, a mi ver. Gracias por regalarnos este pedacito de tu intelecto. Ricardo.

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