LAS ÍTACAS SOÑADAS y EN LAS NOCHES MÁS TRISTES---Sonetos pertenecientes al poemario: Faroles ciegos--Autores: J. Margarita Otero Solloso [Marotsy] , poetisa española y José Tadeo Tápanes Zerquera, poeta e historiador cubano)---Amazon, Colección Marotsy---Enlace de venta.




LAS ÍTACAS SOÑADAS 


Las Ítacas soñadas, las Troyas, las Pompeyas

están en mi memoria cual refulgente llama,

y en el vaivén silente del barco de mi cama

avanzo tras sus formas siguiendo a las estrellas. 


Los ojos van cerrados, pues las cosas más bellas

del alma son secretos, y aquél que las reclama

sabrá de las esencias del cuerpo que se ama

y seguirá en los sueños de los dioses las huellas. 


En todas las ciudades de mí, en las interiores,

el viento sopla fuerte sobre los ventanales,

hay aroma de pinos, hay aroma de flores

y pasan en puntillas oscuros animales. 


Y en las noches más tristes encallan mis amores

cual veleros fantasmas sobre los arenales. 


José Tadeo Tápanes Zerquera 





EN LAS NOCHES MÁS TRISTES


En las noches más tristes se me olvidan los sueños,

y ahogan mis deseos acibarados lloros,

escucho entre las sombras espeluznantes coros

y camino hacia Oniros dando pasos pequeños. 


Siento el gemido sordo de los vientos isleños,

soplando en el alfeizar, llamando en mi ventana,

y se asoma la luna por entre la persiana,

y observa que no duermo pese a tantos empeños. 


Ya cerca de la aurora los horizontes rojos

aclaran las tinieblas pero nublan mis ojos.

Anoto en mis cuadernos muchos versos y notas,

navegando despierta por regiones ignotas. 


Mis párpados se cierran, se calman mis enojos,

y apoyo en mi almohada las ilusiones rotas.


Marotsy






Faroles ciegos, de J. Margarita Otero Solloso [Marotsy] y José Tadeo Tápanes Zerquera ---Enlace de venta---pinchar aquí---(&&&&)











Comentarios

  1. “Las ítacas soñadas”, hermosa entrega de José Tadeo Tápanez; un soneto realizado con la majestad que pretende el verso alejandrino -por cierto, poco usado últimamente (quizá por lo temido)-; y de esta majestad pretendida, demandada, es consciente el autor y hace lo que todo buen poeta debe hacer: tratar de conseguirla desde la simbiosis -misteriosa- del contenido y la forma. El poeta se apoya en la mitología griega, basando en ella una parte de su universo onírico “Las Ítacas soñadas, las Troyas, las Pompeyas…”, universo que será el tema del poema y esto nos lo adelanta en el título; es su estilo, es la manera de quien busca la belleza a través de la claridad y la sutileza en el decir (aclaro que no debe confundirse “sutileza” con “oscuridad”), de quien defiende la sempiterna búsqueda de los ideales que nos han guiado, de quien se puede decir que es un poeta clásico, por el estilo, y que aprovecha todo esto para hacer un abordaje del erotismo de una finísima manera: “… y en el vaivén silente del barco de mi cama…”

    ResponderEliminar
  2. Gracias, Boris, mi hermano del verso y de la vida, por estas palabras tan bonitas. Yo que lanzo mis versos al ruedo, más que como quien libera a un toro del toril, cómo el embotellado mensaje del náufrago, agradezco tanto que esta botella verde esperanza recale en tus costas y sea atendido, poniendo en mi fe la esperanza del rescate. Gracias otra vez. Un abrazo y bendiciones infinitas.

    ResponderEliminar
  3. Me encanta leer a Marga y a Tadeo, es un disfrute increíble. Gracias por compartir sus versos. Irf

    ResponderEliminar
  4. Margarita Otero Solloso (Marotsy), en una suerte de diálogo con el poeta José Tadeo Tápanes Zerquera, nos entrega “En las noches más tristes”. Si en “Las Ítacas soñadas” se entrevé la convicción del yo poético de perseguir los sueños a toda costa, reforzada esta convicción por la fuerza de la pasión, y esto sería el viaje en pos de las Ítacas soñadas; “En las noches más tristes” es el viaje de regreso, el retorno de una Ítaca que jamás se encontró, quizá porque esta constituía una verdadera utopía que, etimológicamente significa precisamente eso: lugar que no existe (un no lugar), o que existe solamente en los anhelos del alma; pero el alma no se conforma con eso, porque sus demandas son eternas -de hecho trascienden esta forma de existencia-, y convierte todas estas… frustraciones, en poesía. Ella (el alma) parte al mundo de los “Oniros”, el mundo de las múltiples personificaciones de los sueños y desde allí inspira al ego de nuestra poetisa para que esta anote en sus cuadernos “muchos versos y notas,/ navegando despierta por regiones ignotas.”
    Y esta, la poetisa, lo hace. Anota versos alejandrinos que ya no poseen el aire grecolatino de su interlocutor (Tadeo), sino que llevan la frescura de la tradición ibérica, que cual tardía brisa recorre desde las islas Canarias hasta la España peninsular, desde el Siglo de Oro hasta la generación del 27’ (recordaba a Lorca y al poeta de Orihuela mientras leía, sobre todo uno de sus poemas en que Miguel, el tumultuoso y heroico Hernández, habla de “Azahares -lunándose”.); y lo que parecía terminar en tragedia, tiene un final ciertamente feliz “Mis párpados se cierran, se calman mis enojos,…” y concluye la persona con un poema más en su quehacer literario.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

AHORA, TAN DIFÍCIL DE TRAER---Jorge Gabriel M. Vera---(poeta cubano)

OCASO---(Poesía)---Autora: María Karla Larrondo González---(Cuba)

Bitácora del escritor del cielo---(Relato)---Autora: Iris F. Rivero---(Cuba)