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Koyep de Kaltashch-ekva - (Poesía decolonial) - Jorge Gabriel Menéndez Vera - poeta cubano

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Koyep de Kaltashch-ekva Koyep que tum que suena que tum. En Manpupuner el mansi siente que Ekva lo siembra, lo traza y le toca la vida. Sabe que en Yalping-Ner tras la muerte se hunde en cada parte de todo. Koyep que tum que llama que tum. Kaltashch-ekva dice en Manpupuner: «Soy la que despierta, da luz y crea, como un cisne, siete gigantes sobre mi espalda nacidos de siete sueños, en siete cunas que se mecen bajo el cielo ignorado del atardecer». Koyep que tum que arde que tum. La mano se acerca desde el cosmos a la hoguera, con una espiral de hilos que forjan el alma de un niño. Koyep que tum que mira que tum. Kaltashch-ekva, ante el ojo de Manpupuner, descuelga sus alas e inicia uno de sus infinitos vuelos: el que llevará los óvalos, los dejará caer para estallar en grietas, raíces que ascenderán hasta los pétalos, hasta el polen de la noche. Koyep que tum que oye que tum. Su voz, en los bordes del silencio, coincide con todos los sonidos. Koyep que tum que vuelve que tum. El...

ESTA SED DE MORIR y CRUCIFIJO---(Soneto del poemario: SOBRE LA MIEL DESNUDA---Autor: JOSÉ TADEO TÁPANES ZERQUERA, poeta e historiador cubano)---Bubok Editorial---Enlace de venta.







 ESTA SED DE MORIR


Esta sed de morir con la que vivo
tan cierta, tan tenaz, tan persistente,
estas ganas de ver en la corriente
inmóvil a mi cuerpo fugitivo.

Estos versos azules que te escribo
sin destino final, sin remitente,
este gesto suicida sobre el puente,
esta sed de morir con la que vivo.

Este llanto que corre sin motivo
y que dejo correr indiferente,
estas ganas de ti que me prohíbo,

este beso de Judas de la gente,
esta sorda esperanza que derribo
cuando empieza tu luz a estar ausente.



CRUCIFIJO

Amante en su calvario te bendiga
aquél que al pecador cobijo diera,
te guarde, condenado a la madera
el mismo que en tus pechos se prodiga.

La noche, no confesa, que mitiga
de nuestro amor el gozo en su carrera,
me lleva a eternizar en tu pradera
el beso que al silencio nos obliga.

Y yo, posicionado en mi albedrío,
borracho de placer, en mi provecho,
me puse a cuestionar el atavío.

Y preso del amor, insatisfecho,
poniendo al mismo Dios en desafío
sustraje el crucifijo de tu pecho.




  
José Tadeo Tápanes Zerquera  





Comentarios

  1. ¡Maravillosos, sonoros versos! ¡Enhorabuena, Tadeo! ¡Gracias, Jorge, por tu estupenda labor cultural y divulgativa! ¡Abrazos del Alma!

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    Respuestas
    1. Gracias, Aris, por estar siempre presente, poeta. Espero tenerte por aquí con Intinerario de la herida. Un abrazo.

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