Lo que daría por no saber el futuro--(Relato--Autor: Kevin Fernández Delgado)

 

Ilustración: Pablo García

 

Lo que daría por no saber el futuro


Desde hace tres años los partidos de fútbol son un verdadero tedio. Y no es que jueguen peor que antes, es que todo el mundo sabe lo que va a pasar.

Esto empezó por un grupo de “profetas” anunciando que, como dios estaba cansado de que se le ninguneara, les había mandado a revelar lo sucedido en los partidos importantes de fútbol por al menos cinco años. En las descripciones que prepararon no sólo se revelaba el resultado, sino que se resumía el partido, con descripción de las jugadas importantes, incluyendo tarjetas.

Y el mundo se burló, hasta que comprobaron que las predicciones eran infalibles.

Al principio fue el asombro. La gente se ponía a mirar con las notas en la mano, y a medida que se hacían realidad, se volvían locos de emoción. Pero, cuando ese momento pasó, se dieron cuenta de que las expectativas estaban arruinadas, y el espectáculo con ellas.

Luego intentaron destruir las predicciones. Debería ser fácil.

Los empresarios intentaron cambiar jugadores entre equipos para que no pudieran armar las jugadas previstas, sin lograr ponerse de acuerdo.

Los árbitros intentaron no cantar las faltas y sacar las tarjetas previstas, pero cuando llegaba el momento era como si los brazos tuvieran vida propia y fuera injusto no hacerlo. Incluso las faltas que no habían podido detectar en la predicción se les olvidaba sancionarlas a pesar del esfuerzo por recordarlas.

Los jugadores intentaron faltar a los partidos o alterarlos, incluso autolesionarse, pero al final hacían justo lo que se decía que debían hacer.

Los espectadores hasta trataron de tirarse a interrumpir los partidos, o secuestrar a los jugadores que iban a marcar, pero nunca lograron nada, a no ser las indisciplinas que estaban previstas que cometieran.

Ni las protestas, ni los insultos, ni el incendio de tiendas de patrocinadores y dependencias de la FIFA, ni los atentados contra los directivos, lograron cambiar nada. Muchos clubes de futbol han sido abandonados por más de las cuatro quintas partes de su membresía y aun así siguen en pie sólo para celebrar los partidos.

Pronto, los encuentros se jugaban casi sin público, o a estadio lleno y aburrido, cuando esto se había predicho, y los precios de las transmisiones bajaron casi a cero. Pero se siguió jugando, no por amor al deporte, sino porque los mismos partidos habían sido predichos, y estas predicciones eran infalibles.

Sabemos que el próximo mundial se celebrará en las fechas previstas, y sabemos los resultados de antemano. Hay cientos de miles que se gastarán los ahorros de su vida en ir, no porque quieran ver los partidos, sino sólo porque está predicho.

 

Se pensará que basta con que no se preste atención a lo predicho para no arruinar la sorpresa. Pero el problema es que la mayoría de los aficionados se dio cuenta de esto demasiado tarde, y ahora los marcadores y sucesos no se les borran de la memoria. Hay quien opina que es parte de las profecías, como otra reprensión divina en contra de la curiosidad humana, característica que un ser que lo sabe todo es claro que no valora, y eso sería responsable de que no podamos evitar ver los pronósticos.

Los profetas han dicho que lo del fútbol sólo ha sido el comienzo. Entre ellos hay un político, un analista financiero, y comentaristas de otros grupos de deportes populares. Si el ninguneo a lo divino persiste, predecirán todos los resultados de elecciones, magnicidios, golpes de estado y cambios bursátiles desde hoy hasta que dios quiera. Y esas predicciones serán igual de infalibles.

Pues hasta ahora no es que dios se haya equivocado. Los ministerios, las casas de gobierno, los bancos y las bolsas se han convertido en verdaderos lugares de culto y reverencia divina. Solo piden a cambio la bendición del libre albedrío, que pierde una buena parte de la gracia cuando ya se sabe lo que va a pasar.

Por el momento faltan dos años para que el fútbol vuelva a ser impredecible. Hay quien cuenta los días. No es que lo sepa, es que también lo predijeron.

 

                                                                                                                                      Kevin Fernández Delgado

 



 

 Poemario--Anti-Nocturnos del Caribe--Jorge Gabriel M. Vera--Amazon, tapa blanda, enlace de venta--pinchar aquí--(&&&&)


Comentarios

Entradas populares de este blog

AHORA, TAN DIFÍCIL DE TRAER---Jorge Gabriel M. Vera---(poeta cubano)

OCASO---(Poesía)---Autora: María Karla Larrondo González---(Cuba)

Bitácora del escritor del cielo---(Relato)---Autora: Iris F. Rivero---(Cuba)