Koyep de Kaltashch-ekva - (Poesía decolonial) - Jorge Gabriel Menéndez Vera - poeta cubano
Koyep de Kaltashch-ekva Koyep que tum que suena que tum. En Manpupuner el mansi siente que Ekva lo siembra, lo traza y le toca la vida. Sabe que en Yalping-Ner tras la muerte se hunde en cada parte de todo. Koyep que tum que llama que tum. Kaltashch-ekva dice en Manpupuner: «Soy la que despierta, da luz y crea, como un cisne, siete gigantes sobre mi espalda nacidos de siete sueños, en siete cunas que se mecen bajo el cielo ignorado del atardecer». Koyep que tum que arde que tum. La mano se acerca desde el cosmos a la hoguera, con una espiral de hilos que forjan el alma de un niño. Koyep que tum que mira que tum. Kaltashch-ekva, ante el ojo de Manpupuner, descuelga sus alas e inicia uno de sus infinitos vuelos: el que llevará los óvalos, los dejará caer para estallar en grietas, raíces que ascenderán hasta los pétalos, hasta el polen de la noche. Koyep que tum que oye que tum. Su voz, en los bordes del silencio, coincide con todos los sonidos. Koyep que tum que vuelve que tum. El...

¡Cuánta belleza para los sentidos nos regalas, Boris! ¡Abrazo espléndido; como ese manantial en que hace ya tiempo se transformó tu pecho!
ResponderEliminarGracias Arístides, por tu sensibilidad para captar nuestros intentos de luz.
EliminarEs muy hermoso y profundo, este poema en décima que nos regala, Boris; en él nos describe un universo poético en donde confluyen la sensibilidad, la emoción y el sentimiento; en una narrativa sutil que desemboca en un paisaje atemporal, en donde se configura lo real, en el marco de la fantasía y lo ideal.
EliminarGracias a todos por comentar y a Boris por ofrecernos una vez más ese bucolismo romántico que nos instala en la profunda tradición decimística cubana.
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