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Koyep de Kaltashch-ekva - (Poesía decolonial) - Jorge Gabriel Menéndez Vera - poeta cubano

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Koyep de Kaltashch-ekva Koyep que tum que suena que tum. En Manpupuner el mansi siente que Ekva lo siembra, lo traza y le toca la vida. Sabe que en Yalping-Ner tras la muerte se hunde en cada parte de todo. Koyep que tum que llama que tum. Kaltashch-ekva dice en Manpupuner: «Soy la que despierta, da luz y crea, como un cisne, siete gigantes sobre mi espalda nacidos de siete sueños, en siete cunas que se mecen bajo el cielo ignorado del atardecer». Koyep que tum que arde que tum. La mano se acerca desde el cosmos a la hoguera, con una espiral de hilos que forjan el alma de un niño. Koyep que tum que mira que tum. Kaltashch-ekva, ante el ojo de Manpupuner, descuelga sus alas e inicia uno de sus infinitos vuelos: el que llevará los óvalos, los dejará caer para estallar en grietas, raíces que ascenderán hasta los pétalos, hasta el polen de la noche. Koyep que tum que oye que tum. Su voz, en los bordes del silencio, coincide con todos los sonidos. Koyep que tum que vuelve que tum. El...

ANÁLISIS DE AMOR--(Versos Alejandrinos)---(Poemario Anti_Nocturnos del Caribe)---Jorge Gabriel M. Vera

 


Obra: Los Amantes (Óleo, 1928)
Artista Plástico: René Magritte 

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Amor, existir a la vida, soñarse un hongo, 

renunciar a los umbrales de las expansiones; 

quedarse en Edén o salir con Eva del Congo, 

huir de la palabra por las significaciones.

 

Amor que convenció al asceta de anular todo; 

dialéctica imperial, colonización del modo.

 

Amor es la mofa que te vende el narrador, 

liturgia sin cabeza del cuerpo salvador. 

Niños que juegan siete instantes de una partida, 

circo de la unión entre acuáticos y terrestres. 

Paradoja militante, terrible caída 

del viaje de la vida en la roca extraterrestre.

 

Amor, ¿por qué entras al rojo vivo a discutir? 

No eres asesino, tienes la flor del suicida, 

escalas ocultas que no se pueden subir, 

una función sublime de la cuenta fallida.

 

Amor es amor, dicho en platónica ficción.

Libertad que te expropia la suela del sentido. 

Amor, por ti Patroclo, la caída de Ilión, 

será de tus espectros por haberse reunido.

 

Amor, como el lago, que a los pies de la montaña 

le detiene sus fluviales, hordas de la hazaña, 

para guardar caudal de lágrimas que faltaron.

El lago se enfureció creciendo hasta la cima. 

Amor cayó. Fue de aquel rayo del que agonizaron; 

se quiso ahorcar la cordillera con el clima.

 

Los hijos muertos llueven cada gota de hierro 

sobre la herida esférica e infinita del Hades. 

Aun el monstruo llora por su celeste destierro 

con los ojos del mundo de dos oscuridades.


Jorge Gabriel M. Vera---Biografía---pinchar aquí. 







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