LA MANO DEL VIAJE--(Poesía)---(Poemario Anti_Nocturnos del Caribe)---Jorge Gabriel M. Vera
A las mujeres, que lo crearon todo. Cueva del Castillo, Cantabria, España.
La mano se extiende
hacia la gruta
de mágicos
ladrones,
sondea el sótano de la mirada,
abre al fin sobre un cuerpo
el texto de su tiempo.
Hay que soltar la piedra,
acariciar la superficie de un fuego,
el torso del tallo de una rosa
y llevarse a la noche el sudor
que nos ha diluviado
la madre, la selva, la basta roca
que compone el cosmos.
No sé, pero la mano desciende
sobre el don de Prometeo,
sobre la fábula cierta
de los enigmas de un orden numérico
que se extravió en Alejandría.
¿Son rostros invocados que niegan
el derecho a la gracia del mar?
El mar de aves violetas.
Violetas de aire curioso.
Curioso el cuerpo desnudo de arena.
Arena que cuela la historia de alguien
que solía saltar a las nubes.
Y el salto se sostuvo mil años y un día,
en la última hora, aquel día, gritaron las voces,
las voces de constelaciones:
¡Ella es la maldita!
Y todos conspiraron,
la hicieron presa de un
solo planeta.
Ella, hija de la luna, aliada ahora de la costa,
escribe unos versos,
se lanza al océano,
y duerme en los corales hasta que la trompeta
convoque a sus miembros.
La mano, la única mano que dibuja dormida,
que tuerce un tabaco sin humo,
sortilegio de ombligos,
centros hundidos sobre el abismo bajo el cual
se guarda un secreto;
siete guardianes custodian su suelo.
Peino la estrella...
El conteo de ojos ciegos...
Los himnos sin lenguas...
Un papel más duro que el acero...
El sueño...
El agua colma todo el relato
y se cierran los cielos.
Jorge Gabriel M. Vera---Biografía---pinchar aquí.

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