Obra: El sueño de la razón produce monstruos (Dibujo preparatorio.)
Artista plástico: Francisco José de Goya y Lucientes
Una nota al pie de página del fin del mundo
Inmune van los trazos del azar...
Abren el arca
que puede engullir al cosmos
y más. En medio de lo inmensurable
la catástrofe infecta al deseo;
pero de los abismales cubos
del fondo, cifrados de absurdas cábalas,
escapa el acecho de Vestiglo
en busca de cabezas ajenas.
Huertos crecidos de oráculos...
Se levanta
un falo de silencio
junto al heno que tapa el espanto.
Un escritorio
de ligeras órdenes
a ser consignadas
remotas a las barrancas
para que otros zumben
extrañas melopeyas
en su propio despeño.
Y se ven las multitudes congeladas
ante un desahucio
tan ignoto,
aderezos de las oblongas huestes
que invernan estrellas
en los agujeros
de un pérfido coro,
afinando la discordia
en los parapetos de la ira.
Cerrados los pasos
y, cual si aquel salvífico
corte de océano,
emerge el camino,
camino de la sierpe
distante y expandida,
cómplice de lo febril...
y se oxidan los sueños.
¿Será que los pueblos
fueron sepultados en la paroniria?
¿Dónde yacen las guitarras
y los pelos largos
como tejado de las voces
que puedan entonar
más allá de los tímpanos exiguos?
El arca...
¿quién la debe cerrar?
La orden,
¡qué no llegue al cielo!
Triste el horror cuando desciende.
¿Es que ya no duele esta carne de inframundo
en la que se inflaman las horas...
y fenecen los idilios
y se censuran hasta las resurrecciones?
Ah, ustedes, hoplitas
en junglas etéreas,
eternos en dar la espalda
a los montes
de pieles arrancadas
por causa del galáctico jaspe,
depongan cada uno de sus ficcionados cetros
que rubrican en carátulas de sangre;
hablen del asedio
de Vestiglo,
el que se injerta cabezas ajenas,
y no de los arqueros que responden
sobre el lomo de la bestia.
Ya lo dije:
el arca puede engullir
al cosmos, incluso succionar lo que habita
tras las líneas
de las ligeras órdenes,
el otro lado del escritorio.
El texto del azar es in-reescribible...
A todo lo que ha existido.
Jorge Gabriel M. Vera
Nota en estruendo, apuntando a lo necesario en destiempos innegables como los actuales. ¡Aplausos, Poeta!
ResponderEliminarGracias, Aris, un abrazo, artista.
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