Nostalgia (Paisaje, universo, mujer, soledad, galaxia) de Alejandro GM Bitácora del escritor del cie lo Nací en el fondo de un mar de tinta y tierra profana. Recuerdo mi corazón como un círculo muy pesado hecho de finos tentáculos de aire, estirándose para sostener el resto de mis órganos. Incluso cuando no podía oír me inundaban las voces, cuando todo no era más que ruido de olas y cañonazos, había susurros. Otros dicen que fui creado por una lluvia de pólvora que cayó sobre el océano y convirtió el mar en tinta salada, porque eso era lo que querían los dioses, alguien que acabara con la guerra: un escritor. Si me preguntan a mí, les diría que fui un pez, un pez gigante que tragó pedazos de cielo partido y se convirtió en un monstruo, de esos con dos ojos y largas piernas semejantes a los de arriba. No sabía lo que hacía, no al principio. Saqué mi pluma de una clavícula sobrante, pulí el hueso con una concha afilada y me colgué su perla al cuello. Todo en una serie ...
¡Preciosa evocación, poeta! ¡Digna del lustre de tu alma, e inspirada hacia el amor y su latencia cuando el pasado provoca!
ResponderEliminarGracias, Aris, con ansia siempre esperamos tus bellos poemas.
EliminarHermoso
ResponderEliminarMuchas gracias.
EliminarLa nostalgia, la añoranza contenida en el recuerdo del erotismo "pasado". Quizá los tambores del enamoramiento repliquen como súplica latente en nuestro poeta: "Un pasado custodio/ pende en mis adentros como un tigre". En todo caso la emoción y el deseo son fenómenos que siempre se dan en el presente, aunque algo del pasado sea lo que los suscite.
ResponderEliminarPor otra parte es notable la concisión con la que se expresa esta especie de drama -y esto habla de la madurez que se viene dando en nuestro poeta, Jorge Gabriel Menéndez Vera-, un poema en versos libres pero bien conformados y agrupados: se une esto a la concisión del contenido, lográndose así uno de los ideales estéticos del arte; la unidad entre contenido y forma.
Finalmente, el poema nos revela parte de un universo, otra parte queda en el misterio: ¿qué será lo hecho del deseo? Reconozco que a ciencia cierta no lo sé. Puede haber sido la musa, esa que conduce al poeta a hilvanar versos y luego termina gravitando lejos de sus manos, de nuestras manos.
Boris Montalvo Rencurrell, agradecido como siempre, querido amigo, por tus palabras, las cuales siempre me dejan con una sensación de lejanía respecto a un posible mérito. Igual, quizás puedes vislumbrar lo que no he podido ver en mi decir.
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